
Tras mucho esfuerzo (llamadas y emails) hemos conseguido tener una reunión con nuestro potencial cliente. Dentro del Proceso de Ventas B2B, la reunión presencial, se trata de una etapa clave ya que por fin podemos estar 20 o 30 minutos cara a cara con nuestro posible cliente (dónde nos preste su atención 100%). Personalmente en el cuerpo a cuerpo es dónde más cómodo me siento. Si conseguimos sentarnos con un potencial comprador tenemos mucho ganado, ya que si está dispuesto a invertir tiempo en nosotros es porque algo de lo que le hemos contado por teléfono o email le ha llamado la atención. Nuestro objetivo después de la primera reunión debe ser poder preparar un presupuesto personalizado para presentarlo en una segunda reunión.
Antes de meternos en faena, está mal que lo comenté, pero la regla número uno de todo comercial es cumplir con su palabra. Ni que decir tiene que si hemos quedado con una persona a una hora determinada tenemos que estar allí por lo civil o lo criminal. Hay que ser puntuales. Personalmente trato de llegar siempre antes y si ya he llegado a la empresa dónde voy a tener la reunión, 10 minutos antes de tiempo llamo al timbre con antelación. Si no me pueden atender no pasa nada, prefiero esperar a que me esperen, pero si me pueden atender antes le araño unos minutos a la reunión que pueden ser valiosos.
Otro punto a tener en cuenta es que hay que ser breves y no dejar nada a la improvisación. Por ello la reunión de ventas la tenemos que preparar antes de salir de la oficina. Investiga la web de la empresa que vas a visitar, chequea sus redes sociales y prepara posibles preguntas a realizar para entender el negocio y poder aportar valor.
