
Hay dos maneras de afrontar las ventas, esperar a que los clientes vengan a mí o tratar de ir a buscarlos. Está claro que la primera opción está basada en que hay que crearse una reputación. También es más cómoda y nos saca menos de nuestra zona de confort. La segunda opción es mucho más directa, si los clientes no vienen a mí tendré que ir yo a buscarlos.
Piensa en el hombre prehistórico, ¿qué hacía cuándo tenía hambre de verdad? ¿Sembraba y esperaba a que las plantas crecieran y luego recogía sus frutos? ¿pescaba? ¿o cogía la lanza y salía a cazar? Está clara la respuesta ¿no?
Me ha pasado como comercial muchas veces el ir a visitar negocios y preguntarles, ¿cómo va la facturación este mes? y ellos sin despeinarse responderme: pues mal no me entra nadie por la puerta. Yo siempre preguntaba, ¿qué haces para que entren por la puerta? si no vas a hacer nada para que entren tendrás que ir a buscarlos, ¿no?
En los entornos B2B se han vivido épocas de bonanza dónde las empresas se compraban unas otras, sin embargo esto ha cambiado de manera radical, ahora hay que vender. La competencia ha aumentado, hay que hacer algo diferente y para ello lógicamente hay que vender diferente.
Por lo tanto, si tienes hambre, mi recomendación es que busques comida o lo que quiere decir esto, deja de buscar excusas y pensar en estrategias para atraer clientes y sal a la calle a vender.
